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Los Tratamientos
Físicos en el Abordaje de la E.L.A. La
Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), la más frecuente de
las enfermedades de la motoneurona, es una afección de las motoneuronas
corticales y de las del asta anterior de la médula. Se caracteriza
anatómicamente por una desaparición progresiva de las motoneuronas
("despoblación neuronal") y clínicamente por un
déficit motor que afecta progresivamente a la mayor parte de los
grupos musculares.
Bases
del tratamiento
La ELA no
es poco común (incidencia media: 2 casos por cada 100.000 habitantes
al año); es más frecuente en el sexo masculino, comienza
alrededor de los 60 años, aunque puede ser vista en edades más
tempranas o más tardías.
1. Expresión clínica habitual
El elemento
más constante es la existencia de atrofia y déficit muscular,
que al principio afectan a los extremos de los miembros y luego evolucionan
en sentido disto-proximal. En un plazo más o menos largo la afección
se extiende a los músculos del tronco (incluidos los músculos
respiratoios) y de la nuca. La afección de los núcleos bulbares,
a menudo precoz, es la responsable de los trastornos de la deglución
y de la fonación en particular. Por el contrario, los músculos
oculomotores y los de los esfínteres no resultan afectados.
La muerte
puede producirse a causa de la insuficiencia respiratoria agravada por
los trastornos de la deglución y sus consecuencias (falsa vía
de los alimentos, bronconeumopatías).
2.
Particularidades clínicas
Las
particularidades clínicas principales son tres:
Los dolores
musculares y los calambres: pueden ser espontáneos o provocados
por el esfuerzo; más o menos constantes al comienzo de la evolución,
tienen tendencia a atenuarse a medida que avanza la enfermedad. Se deben
principalmente a la hiperactividad de las unidades motrices que se manifiesta
por la existencia de las fasciculaciones.
El cansancio: también es un elemento habitual, inclusive al inicio
de la enfermedad, cuando el déficit es discreto; provoca una reducción
general y espontánea de la actividad física del paciente.
La espasticidad: está presente en la mayor parte de los casos y
predomina en los miembros inferiores. Se debe a la afección asociada
con el sistema piramidal y se traduce entonces por reflejos excesivos
e hipertonía que es la responsable del andar espástico;
por el contrario, incluso en estos casos el signo de Babinski a menudo
está ausente. En principio, no existen trastornos de la sensibilidad
patentes en la ELA y las facultades intelectuales se conservan por tiempo
indeterminado.
3.
Principios generales del abordaje
Ciertas manifestaciones
clínicas dependen de métodos específicos que no trataremos
aquí; es el caso particular de los trastornos de la deglución
y de la alimentación, o inclusive de las dificultades de comunicación
oral.
La espasticidad
eventual complica la aplicación de los métodos reeducativos;
depende principalmente de los tratamientos medicamentosos y, en cierta
medida, no es necesariamente deseable reducirla totalmente, ya que puede
contribuir al mantenimiento de la posición de pie y al caminar.
El objetivo
primordial del kinesiólogo-masoterapeuta se refiere al mantenimiento
de un buen estado ortopédico, que fundamentalmente incluya la prevención
o la corrección de la rigidez y las deformaciones de las articulaciones.
Puede resultar útil un ejercicio activo global pero moderado, en
la piscina o fuera de ella.
El tratamiento
ortopédico y la asistencia técnica se adpatarán permanentemente
al estado clínico y funcional del paciente.
Las manifestaciones
respiratorias dependen del abordaje habitual.
En la medida
de lo posible, las sesiones de reeducación funcional serán
diarias pero se fraccionarán para evitar el cansancio. Se completarán
por medio del aprendizaje de gestos que el paciente puede efectuar sólo
sobre él mismo y por medio de los consejos de higiene postural.
En todos
los casos, el kinesiólogo debe participar en el mantenimiento psicológico
adaptado al psiquismo del paciente y al entorno socio-cultural
Método
e indicaciones
Los medios
terapéuticos se adaptarán a cada momento de la evolución
clínica de la enfermedad, en función de los trastornos y
las anomalías que se verifiquen. En efecto, no existen medidas
verdaderamente preventivas de la evolución ulterior y la finalidad
propuesta debe seguir siendo siempre la comodidad del paciente. En función
de esto, un método terapéutico nunca debe ser más
apremiante que la patología misma.
1. Los masajes y la kinesioterapia
- Los
masajes:
resultan
siempre útiles al comienzo de la sesión. Deben ser esencialmente
descontracturantes, antálgicos y suaves. Permiten establecer
un contacto favorable para el tratamiento en mejores condiciones.
- La
kinesioterapia de las extremidades:
- La movilización
activa (libre o asistida según el grado de déficit)
debe hacer trabajar analíticamente desde el principio a todas
las articulaciones de los miembros superiores e inferiores. Recordemos
que las contracciones deben ser contra la resistencia moderada evitando
siempre la fatiga. Deberá insistirse más particularmente:
- en
el hombro: la abducción, la rotación externa
- en
el codo: la extensión, la pronosupinación
- en
la muñeca y los dedos: la extensión, la separación
de los dedos
- en
la cadera: la abducción y la extensión
- en
la rodilla: la extensión
- en
el pie: las posiciones hacia afuera y hacia adentro
-
Las movilizaciones pasivas, las posturas,
los estiramientos musculo-tendionosos:
comenzarán en cuanto aparezca una pérdida de
amplitud articular y aún más una posición viciosa.
Cada articulación implicada deberá tratarse por medio
de secuencias de tres o cuatro ejercicios de 30 segundos de duración,
que se opongan de manera electiva a la posición viciosa incipiente
o previsible. Los ejercicios deberán ser lentos y dosificarse
cuidadosamente de manera de poder evitar la aparición de dolores
musculares o la exageración de una espasticidad eventual.Habrá
que luchar especialmente contra la aparición:
- en
el hombro, de una retracción en aducción
- en
el codo, de una flexión extrema
- en
la muñeca y en los dedos, de una retracción en flexión
y de un cierre de la pirmera comisura
- en
la cadera, de una retracción de los flexores y aductores
- en
la rodilla, de una flexión extrema por retracción
de los isquiocrurales
- en
el pie, de un varus equino y de una retracción en el tríceps
crural
- La
kinesioterapia del tronco:
El déficit de los músculos espinales va a provocar primeramente
una actitud de anteflexión del tronco y más tardíamente,
una caída de la cabeza hacia adelante por el déficit muscular
de la nuca. En principio, no se observan desviaciones laterales de la
columna vertebral.
La kinesioterapia consistitrá aquí sobre todo en ejercicios
de corrección postural delante de un espejo y trabajo en la escalera.
En caso de que el déficit aparezca en los músculos de
la nuca, aquí puede emprenderse una kinesioterapia activa de
mantenimiento contra resistencias débiles laterales y posteriores,
sin alcanzar el umbral de dolor o de la fatiga.
2.
Los dispositivos específicos para el tratamiento
Las tabillas
de descanso en posición de función son necesarias cuando
aparecen las primeras deformaciones en los extremos de los miembros superiores
e inferiores. Estas mantendrán la muñeca en extensión,
el pulgar en oposición, las articulaciones metacarpofalángicas
en flexión a 30º, el pie a 90º sobre la pierna. Deben
confeccionarse en materiales livianos, termoformables y deben poder retirarse
con facilidad, de manera tal que puedan colocarse por la noche y en forma
intermitente durante el día, en los momentos de reposo.
Las ortesis
anti-espásticas deberán prescribirse cuando aparezca un
déficit neto de los elevadores del pie que obstaculice el andar.
Por el contrario, cuando el déficit de los miembros inferiores
se torna global y la pérdida del caminar se vuelve inminente, es
inútil intentar prolongarla por medio de grandes maniobras de los
miembros inferiores, en razón de los demás déficits
concomitantes que no permiten su uso correcto.
Los collares
cervicales se vuelven útiles cuando el déficit de los músculos
de la nuca implica una tendencia a la caída de la cabeza hacia
adelante. Para ser eficaces, tienen que tomar un apoyo anterior por un
lado sobre el manubrio, por el otro sobre el maxilar inferior y mantener
en reposo la columna cervical en posición neutra. Facilitan también
el mantenimiento de la cabeza en ocasión de desplazamientos pero
también la deglución en el momento de las comidas. Deben
ser livianos, cómodos y fáciles de retirar.
3.
Las asistencias técnicas
Se refieren
sobre todo a los desplazamientos.
El andar
es al principio inestable, antes de ser deficitario. Puede ser asistido
entonces por medio de bastones, ya sean bastones simples o canadienses
o bien más tarde, bastones trípodes, preferentemente con
la base flexible. Un andador podrá destinarse a aquéllos
pacientes que sólo conservan una autonomía de marcha dentro
de su vivienda.
Cuando la
marcha se interrumpe, la silla de ruedas se vuelve un elemento necesario
y, a pesar de su costo, lo indicado es la silla de ruedas eléctrica,
a causa del déficit y de los eventuales dolores de los miembros
superiores. Es deseable un respaldo reclinable hacia atrás, del
mismo modo que la posibilidad de anexar un apoya-cabeza y sostenes para
los miembros inferiores.
La adpatación
de los objetos habituales (cubiertos, cepillo de dientes) consiste sobre
todo en una extensión de los mangos que facilita su manipulación;
será realizado de la mejor manera posible por un ergoterapeuta.
Del mismo modo, debe realizarse una adaptación de los toilettes
(elevación del asiento, instalación de barras de apoyo).
4.
El mantenimiento respiratorio
El déficit
de los músculos respiratorios y las anomalías posturales
provocan una disminución de la capacidad vital y una debilidad
de la tos y de la expectoración, tanto más graves cuanto
que aparecen trastornos de la deglución con vías falsas
para la alimentación. Ante todo, la reeducación respiratoria
debe intentar mantener la expansión y la flexibilidad del tórax
por medio de ejercicios activos y de presiones torácicas que asisten
a la espiración. Resultan igualmente útiles las posturass
de drenaje bronquial, así como el aprendizaje por parte del paciente
mismo de las maniobras de ayuda para la tos (presiones abdominales sincrónicas
con los antebrazos cruzados).
En reposo,
en un sillón, con el respaldo inclinado hacia atrás 30º
ó 40º aumenta la eficacia del diafragma en el momento de la
inspiración.
En el último
estadio de la insuficiencia respiratoria puede plantearse la necesidad
de una eventual ventilación asistida nocturna o permanente.
5.
Los consejos relativos al ejercicio físico
El kinesiologo
debe indicar a los pacientes algunos ejercicios simples susceptibles de
participar en el mantenimiento muscular y en la prevención de la
deformación de las articulaciones que deberán realizarse
una o dos veces por día sin llegar hasta el umbral del cansancio.
Además
del mantenimiento, en la medida de lo posible, de las actividades de la
vida cotidiana, se aconsejarán al paciente ejercicios moderados
y regulares, tales como el caminar o la natación. Las actividades
que requieren esfuerzos más intensos son por el contrario desaconsejadas,
pues pueden ser perturbadas (y fuente de accidentes) a causa de los dolores
musculares y de la espasticidad (ciclismo, deportes de pelota por ejemplo)
En todos
los casos, hay que explicar al paciente que el hecho de continuar con
una actividad física es deseable; pero que hay que tener en cuenta
las limitaciones que pueden presentarse.
Frecuentemente,
esta explicación debe ser dada en forma delicada, ya que está
dirigida a personas que desean participar en el mantenimiento de sus capacidades
motrices. No obstante ello, este esfuerzo de explicación debe integrarse
en la contención psicológica que necesita el paciente y
que tanto el kinesiólogo como los demás profesionales que
intervengan en el tratamiento deben brindarle.
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